El que susurra en la oscuridad



Ficha Técnica

Autor: HP Lovecraft
País: Estados Unidos
Fecha de publicación: Agosto de 1931
Genero: Fantástico 







SINOPSIS

Los seres de el que susurra en la oscuridad son nada mas y nada menos que extraterrestres que desean conocer algo de lo humano , y no dioses cercanos al o satánico. Lovecraft había dejado que sus personajes huyeran frente a lo extraño, haciéndoles rechazar el saber oculto.
Ahora comienza a plantearse que , para alcanzar el conocimiento,puede ser necesaria una cierta transformación,mental y/o física, a pesar de que para el esta mutación siempre tendrá significado personal de locura y fobia extrema.

En las montañas de locura el escritor dará el giro definitivo, creando una novela de exploración científica sobre una cultura prehistórica extraterrena que, sin embargo, posee una concepción humana de la realidad y una estructura social cercana al socialismo utópico de aquellos años.





Howard Phillips Lovecraft



Howard Phillips Lovecraft (Providence, Estados Unidos, 20 de agosto de 1890 – ibídem, 15 de marzo de 1937) fue un escritor, autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficción. Se le considera un gran innovador del cuento de terror, al que aportó una mitología propia (los mitos de Cthulhu), desarrollada en colaboración con otros autores y aún vigente. Su obra constituye un clásico del terror cósmico materialista, una corriente que se aparta de la temática tradicional del terror sobrenatural (satanismo, fantasmas), incorporando elementos de ciencia ficción (razas alienígenas, viajes en el tiempo, existencia de otras dimensiones). Cultivó también la poesía, el ensayo y la literatura epistolar.











ENTREVISTA



                             

–¿Se creía usted una reencarnación de Luis XIV, que murió en ese año? No responde. Bueno, le haré otra pregunta.
–En una de sus cartas decía: «Sí, soy fascista sin reservas». Era en julio de 1934. ¿Sabía lo que estaba diciendo?

–Eso lo dije antes de que ese trastornado señor despertara a todos los demonios en Europa. Creo que la respuesta, a la vista de lo que hizo más tarde, es NO
–Bueno, pero usted admiraba a Hitler.

–Como admiraba a Franklin Delano Roosevelt, o a todo aquel que tuviera grandes planes para mejorar las condiciones de vida de la sociedad y estuviera dispuesto a llevarlos a cabo.
–Usted describió en sus cartas a los chinos como «mestizos orientales de hocico de rata» y a los negros como «poco menos que gorilas infantiles». Detestaba a los judíos, pero se casó con uno de ellos, y tuvo buenos amigos. Le gustaba parecer racista, odioso, siniestro, pero ante el enemigo era sumamente educado. ¿Es usted un... cobarde?

–También dije «inmundicia asiática», «chusma de extranjeros» y que odiaba al ser humano por permitir la existencia de tantos miserables. Era mi manera de sublevarme contra la miseria; lo que no podemos hacer es aceptarla. ¿Le parece eso una cobardía?
–Ha eludido la respuesta.

–He sido acusado de materialista y de racista. No creo en Dios, no necesitamos un creador en un Universo que no tiene principio ni final. Una especie avanzada debería poder viajar en el tiempo. Y en cuanto al racismo, los años me han ablandado, creo que en todas las razas hay personas que merecen la pena, y personas que no valen nada, que no se pueden tener en cuenta igual que las otras.
–Me asusta usted. Voy a leerle un principio típico de sus narraciones: «La vida es algo espantoso; y desde el trasfondo de lo que conocemos de ella asoman indicios demoníacos que a veces la vuelven infinitamente más espantosa». ¿Todo en su vida era tan horroroso?

–Cuando yo tenía dos años mi padre fue considerado un loco peligroso y fue encerrado en un manicomio. Mi madre me hizo llevar bucles hasta los seis años, edad en que insistí para que me cortara el pelo, y cuando lo hizo muy a su pesar y me transformó en un niño, le dijo a todo el mundo que yo era horriblemente feo, y me acostumbré a esconderme.
–Reconozco que es un trauma.

–Antes de eso, con cinco años, dejé de creer en Santa Claus y en Dios, una vez descubrí, a través de Las mil y una noches, que el Islam era mucho más hermoso que el cristianismo, y que ambas religiones no podían ser ciertas a la vez. Una vez convertido en varón me consagré a la mitología clásica y a la búsqueda de las hadas. Es una lástima que no pudiera leer 'El señor de los anillos', porque aún no estaba escrito; hubiera tenido una influencia vital en mí. Con siete u ocho años estaba más dispuesto a creer en sátiros de pezuñas hendidas y ninfas correteando por los bosques que en Jesús. Llegué a tener la ilusión de que me crecían cuernos en la frente y orejas puntiagudas.
–Sin embargo, siguió creyendo en todos los demonios. ¿No había entidades «buenas» en su mundo soñado?

–Mire usted, cuando era un crío soñaba con entidades monstruosas que denominé «alimañas descarnadas». Me agarraban con los dientes por el estómago y me llevaban volando sobre ciudades de muertos. Creo que si hubiese alguien por encima de nosotros nos trataría como hacemos nosotros con el resto de seres vivos de este planeta. Las «buenas» personas se comen a los animales. No veo por qué los dioses del espacio exterior nos han de mirar de otro modo: solomillo, chuletas y entrecot.
–Con trece años se rompió la nariz yendo en bicicleta, y le quedó insensible para siempre. Probó el tabaco, pero no le gustó. Dicen que se defendía de sus enemigos amenazándoles con la muerte, a falta de argumentos mejores. ¿Es cierto eso?

–Sí, cuando me sentía amenazado decía algo así como: ¡Por Dios, que te voy a matar! Eso ahuyentaba a los más valientes.
–En 1904, cuando tenía catorce años, el abuelo Whipple murió. Creo que usted era muy feliz hasta ese momento. Después, su familia tuvo que vender aquella gran casa de madera de tres plantas en la que había vivido los últimos diez o doce años.

–Sí. Nos mudamos a una casa más pequeña. Se acabaron las carreras por los pasadizos, los rincones obscuros, la magia de los escondites. Sólo tenía cinco habitaciones. Sin criados. Y compartíamos el edificio con otra familia. Para colmo, mi gato Nigger desapareció dejándome en la estacada. Quiero decir que jugaba con él a la pelota, comprendía su lenguaje, le observaba perseguir a los duendes, era un gran alivio para mí observarle y tocarle. Desde entonces no tuve más animales de compañía.
–Hábleme de su familia. ¿Es verdad que su padre era francmasón y le dejó en herencia el Necronomícón?

–Es posible que hubiera convocado a todos los demonios a través del Necronomicón, pero también puede ser que tuviera sífilis y el sistema nervioso deteriorado –se ríe, no va a contestar a mi pregunta. El abuelo sí que fue masón, pero yo era muy pequeño para comprenderlo. Era un patriarca que conocía los negocios y gozaba del arte. Lucía un mostacho blanco impresionante, y me regaló las noches, que mi madre me dejó vivir a mi antojo.
–¿Tiene idea de qué le producía esas pesadillas tan espantosas que luego contaba en sus relatos?

–No lo sé. Los primigenios. El chocolate. Siempre creí estar conectado con ciertas entidades ocultas que se comunicaban conmigo por medio de los sueños. Y para soñar, no hay nada como el chocolate y las especias. Luego te despiertas con la cabeza destrozada, y tienes que salir a pasear, buscas el orden en la arquitectura, si no estás dotado para la música, y le pones etiquetas monstruosas a todas las cosas...

De pronto, un gato negro que no he visto llegar y que parece tener cien años, se sube al sillón donde se sienta, en penumbras, el escritor. El gato tiene unos ojazos ambarinos que impresionan.

–¿Sabe usted que a través de los gatos se pueden tener ciertos... contactos? Mire los ojos a un gato y pida algún deseo, pero esté dispuesto a pagarlo.




RESUMEN



La historia es contada por Albert N.Wilmarth, un instructor de literatura en la Universidad de Miskatonic en Arkham.Cuando los periodicos locales informan visto cosas extrañas flotando en los ríos durante una inundación en Vermot, Wilmarth  ve envuelto en una controversia acerca de la realidad y la importancia de los avistamientos,aunque del lado de los escépticos.Wilmarth descubre viejas leyendas sobre monstruos que viven en las montañas deshabitadas   que secuestran a las personas que se aventuran o intalen muy cerca de su territorio.
El recibe una carta de un Wontworth Akeley Henry, un hombre que vive en una casa de campo asilada, cerca de Twonshed,  Vermot. El afirma que tiene pruebas de que convencerá a Wilmarth que esta equivocado.A partir de ahora, la mayor parte de la historia  implica el intercambio de cartas entre los dos personajes.A través   de su correspondencia nos enteramos de la existencia de una raza extraterrestre seres monstruosos que se han puesto de avanzada en las colinas de Vermot, donde las minas de un metal raro.Ellos no tienen interes en la raza humana y suelen ocultar de la gente.Sin embargo, ellos sin piedad defender su puesto de avanzada y su secreto, a menudo emplean a los agentes humanos  con los que han hecho pactos secretos.
Los agentes mencionados  interceptan los mensajes de Akeley y proceden a acosar a su casa por  una noche. Los dos disparos  el timepo de cambio, matando a muchos de los perros guardianes de Akeley.Aunque este expresa mas preocupacion es sus cartas. de repente tiene un cambio de corazon.El escribe que se ha reunido con los seres extraterrestres y ha aprendido  que son una raza pacifica.Ademas, le han enseñado las maravillas mas alla de toda imaginacion.Se   insta a Wilmarth a hacerle  una visita y traer las cartas y los pruebas fotográficas que el le había enviado.Wilmarth regañadientes autorizaciones. 
Wilmarth llega para encontrar a Akeley en un estado físico lamentable. inmovilizado en una silla. Akeley Wilmarth dice  acerca de la raza extraterrestre y las maravillas que le han revelado a el. También dice que los seres quirurgicamente puede extraer un cerebro humano y colocarlo en un recipiente en donde se puede vivir indefinidamente y soportar los rigores de los viajes al espacio ultraterrestre.Akeley dice que ha acordado llevar a cabo ese viaje y apunta a un cilindro teniendo su nombre.
Durante la noche, una vela Wilmarth escucha una conversación inquietante.Cuando investiga  se hace un descubrimiento espantoso .Luego empieza desde la casa de campo, roba el automóvil de Akeley, y huye a Towsshend.Cuando las autoridades investigan  el día siguiente, todo lo que encuentran es en una casa acribillado a balazos.Akeley ha desaparecido, junto con toda la evidencia física de la presencia extraterrestre.
A medida que la historia termina.Wilmarth relata el horror que le echo de la casa Akeley.Cuando fue a la silla donde este se había sentado, solo encontró su rostro sin cuerpo y las manos.Se dio cuenta que no era Akeley  que se había sentado en la silla conversaba con el, pero uno de los extraterrestres en el disfraz. Y todo el tiempo, el cerebro de Akeley había descansado en el cilindro con su nombre.







PERSONAJES


  • Albert Wilmarth: El narrador de  la historia, se describe como un folclorista y profesor asistente de ingles en la universidad de Miskatonic.El investiga los extraños sucesos que siguieron la estela de la histórica Vermot inundaciones de 1927.

  • Henry Akeley: Es el corresponsal de Wilmarth . Akeley se convirtió en un académico señalo, probablemente en el estudio de folclore. Su esposa murió en 1901 después de dar a luz a su único heredero.George Goodenough Akeley.

  • Noyes: Un hombre en gran medida desconocidos que se salieron con los MI-GO, o los exteriores y se conectan tanto con la desaparición de un agricultor local, un hombre llamado Brown, y la seguridad del campamento de MI-GO. Ayudo a Wilmarth en su llegada a Brattleboro y llevado a la casa de el de Akeley. Después de lo cual,y ser escuchado por la noche, Noyes es visto durmiendo en el sofá durante el escape de Wilmarth


  • George Goodenough Akeley:Akeley se menciona en el libro como hijo de Henry Wentworth  Akeley.George se mudo a San Diego, California, después de que su padre se jubilo .